Perú: tras un escrutinio sospechado, Keiko prepara el regreso del fujimorismo

Por Cecilio Panella

A nueve días de la segunda vuelta presidencial, la candidata derechista Keiko Fujimori consolidó una ventaja ínfima pero crucial, sobre el postulante de izquierda Roberto Sánchez.

El recuento avanza a cuentagotas y muestra un escenario que sigue estando técnicamente abierto, debido al alto volumen de actas bajo observación que el Jurado Nacional de Elecciones debe resolver en las próximas semanas.

Escrutado el 98,64% de los votos, la hija del exdictador Alberto Fujimori (1990-2000) supera por apenas 19.027 votos al candidato del encarcelado expresidente de izquierda, Pedro Castillo.

El escrutinio ingresó la revisión de actas de votación observadas o impugnadas, y de los recursos presentados ante las jurisdicciones electorales, un procedimiento que puede demorar varios días. 

Según la autoridad electoral, el resultado definitivo podría conocerse en aproximadamente dos semanas.

Si bien forma parte del proceso habitual, en esta ocasión ha cobrado especial relevancia debido a la ajustada diferencia en el resultado.

Las actas cuestionadas implican unos 350.000 votos. Analistas peruanos destacan que la mayoría de las actas por contabilizar provienen de Lima, bastión de Fujimori.

Como antecedente, vale recordar que en 2016, Pedro Pablo Kuczynski superó a la propia Fujimori por solo 41.057 votos (0,2 puntos), y en 2021 Pedro Castillo la derrotó por 44.263 sufragios (0,3 puntos).

Voto en el exterior

Desde las elecciones de 2001 con el regreso de la democracia después de la dictadura de Alberto Fujimori, el conteo rápido no se equivocó en un balotaje, incluso en elecciones muy apretadas.

Ahora crecen las suspicacias. Sorpresivamente, el director de la encuestadora Ipsos, Alfredo Torres, que dio el conteo rápido que le daba la victoria a Sánchez con 50,3%, salió a desacreditar su propio trabajo diciendo que seguramente estaba equivocado y lo más probable era que gane Fujimori. 

Algo así solamente había ocurrido, con el propio Torres como protagonista, en las elecciones del año 2000, cuando Alberto Fujimori fue reelegido con un fraude electoral. 

Por lo demás, Fujimori pasó adelante en el final del escrutinio, cuando el conteo ya terminaba, con los votos que llegaron desde Argentina y Estados Unidos. Extrañamente, fueron los últimos votos del extranjero en llegar al país. 

El secretario general y diputado electo de Juntos por el Perú, Ernesto Zunini, dijo que “tenemos dudas sobre lo ocurrido en Estados Unidos y Argentina”. Los presidentes de esos países, Donald Trump y Javier Milei, apostaron por Fujimori.

Argentina, donde votaron más de 41 mil peruanos y Fujimori obtuvo el 61,3%, es el tercer país, después de Estados Unidos y España, con más votantes peruanos en el exterior. 

Desde el comando de Sánchez, resaltaron que al inicio del conteo llegó al país y se contó el 21% de los votos de Argentina, pero el flujo de votos se detuvo y el otro 79% entró al final, cuando Sánchez iba adelante por muy poco, y le dieron a Fujimori los votos que necesitaba para dar vuelta el resultado.

Por si faltaba algo, el embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, dijo que está monitoreando el conteo de votos y lo vigilará hasta la proclamación de un resultado.

Polarización extrema

Perú está partido a la mitad. El escrutinio del balotaje replica la fractura geográfica del voto de los peruanos.

Los apoyos a Fujimori se concentraron fuertemente en Lima, la capital, y las principales áreas urbanas de la costa, además de capitalizar una porción mayoritaria y decisiva del voto en el extranjero.

En cambio, Sánchez se impuso en las regiones rurales del sur y del interior del país.

La elección marcó con claridad el choque de los dos países que componen la realidad peruana: el interior ignorado contra la opulenta metrópoli limeña, una contradicción cargada, además, de cuotas de racismo y discriminación.

Ante la indefinición del resultado y las denuncias de irregularidades en el escrutinio, crecen las movilizaciones de sectores cercanos a Sánchez, que se concentran en los principales organismos electorales.

Se realizan en Lima y otras ciudades para “defender el voto del pueblo”.

En las movilizaciones, las bases de la izquierda y los movimientos estudiantiles reflotaron con fuerza la consigna “Fujimori nunca más”, lo que anticipa una resistencia frontal si se confirma la victoria de la heredera del exdictador.

Inestabilidad crónica

Perú arrastra una década de fragilidad institucional sin precedentes, donde hubo ocho presidentes en los últimos diez años. 

Tres de ellos fueron expulsados del poder en los últimos cinco años debido, en gran medida, a las maniobras clientelares de un Congreso dominado notoriamente por Fujimori y otros partidos de derecha.

La cuarta vez que Keiko se postula a la presidencia parece ser la vencida. Si se confirma su triunfo, sustituirá el 28 de julio al presidente interino José María Balcázar.

Eso sí, tendrá la mitad del país cuestionando su legitimidad.

José María Balcázar, presidente interino de Perú

¿Vuelve el fujimorismo?

El padre de Keiko, Alberto Fujimori, gobernó el país con mano de hierro en la década del ’90, siendo contemporáneo de Carlos Saúl Menem en la Argentina. Cuando abandonó el poder fue condenado en varias causas por corrupción y crímenes de lesa humanidad.

El posible triunfo de Keiko Fujimori supondría el retorno del fujimorismo al gobierno después de 26 años de la renuncia de su padre por fax desde Japón, tras una década donde se afianzó en el poder con un autogolpe de Estado en 1992.

La heredera realizó una campaña de reivindicación total del legado de su padre, al prometer gobernar como él, que en su momento hizo un brutal ajuste económico y aplicó mano dura contra la guerrilla izquierdista.

El fujimorismo se jacta de haber sentado las bases de la estabilidad económica, financiera y comercial que permitieron el crecimiento del país en últimas tres décadas, a la vez que derrotó a los grupos guerrilleros Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Túpac Amaru.

Sobre un eventual gobierno de la hija de Fujimori, muchos en Perú temen que caiga en una deriva autoritaria.

El fujimorismo concentra hoy mucho poder. Tiene el control de la Junta Nacional de Justicia, la Defensoría del Pueblo, el Tribunal Constitucional, las fuerzas de seguridad y también un sector de los medios. Y además del Congreso, ahora podría sumar el premio mayor: la Presidencia.-

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